Escenas de macrismo explícito
El macrismo llegó al gobierno de la ciudad aferrado al dogma neoliberal de que el Estado gasta mucho y mal. Las consecuencias empezaron a padecerse rápidamente en el área de la educación, donde al dogma se le sumó un llamativo desconocimiento de los nuevos funcionarios respecto del funcionamiento de la escuela pública. Como sucede en todas las políticas de ajuste, la velocidad y eficiencia para sentarse sobre la caja y retener fondos fue inversamente proporcional a la pereza para poner en marcha mecanismos alternativos.
Con la sanción, a fin del año pasado, de la Ley de Emergencia Edilicia se eliminó el subsidio de mantenimiento edilicio para todos los establecimientos educativos de la ciudad, pero no se pensó en un instrumento que lo suplantara. A días de culminar el ciclo lectivo 2008, las directoras han recibido solamente dos cajas chicas de 1500 pesos cada una para cuestiones urgentes de plomería, cerrajería y arreglos menores.
Los números son contundentes: una escuela que en 2007 recibió por ejemplo 24 mil pesos asignados a mantenimiento, este año ha recibido sólo 3 mil pesos. Si a esto sumamos la inflación, tenemos un panorama desolador.
Ni siquiera se tuvo el reflejo de prever un reemplazo para la quita de ese subsidio. Un claro ejemplo de improvisación y falta de preocupación por el funcionamiento de los establecimientos escolares, que quedaron a expensas de los recursos propios de las cooperadoras. Sucedió así que, en aquellas escuelas con cooperadoras fuertes y buena recaudación, se fueron paliando las urgencias con los aportes de las familias, mientras que en los establecimientos donde la recaudación es ínfima y donde las cooperadoras no existen o son muy precarias el deterioro ha sido notable y se lo ve en baños clausurados, vidrios rotos, cerraduras trabadas, cañerías tapadas, luminarias quemadas, ventiladores sin reparación. Se dijo que el dinero de mantenimiento edilicio se lo derivaría a la Dirección de Infraestructura escolar a efectos de fortalecer la gestión de este organismo y la realidad es que el personal de Infraestructura sigue siendo el mismo y la respuesta similar a la del año pasado: pésima.
Ante la evidencia del error cometido al eliminar el subsidio de mantenimiento edilicio, la Legislatura derogó a mediados de este año el artículo 15 de la ley antes citada, posibilitando así que las cooperadoras volvieran a contar con los fondos que se les había quitado. El Ministerio de Educación informó que depositaría una cuota de mantenimiento en octubre, pero hasta ahora el dinero no ha aparecido.
La famosa emergencia edilicia de la que tanto habló Macri se redujo en la práctica a pintar escuelas con los chicos adentro y sin realizar trabajos previos como, por ejemplo, tratamiento para problemas de humedad. Pareciera que lo importante era tener algo para mostrar. La consecuencia es que establecimientos que se terminaron de pintar en mayo ya están con las paredes descascaradas, como la Escuela Nº 23 del Distrito 1, ubicada en Larrea 854.
Para centralizar las tareas de infraestructura escolar, en febrero colocaron el ya mítico call center que, cuando comenzaron las clases y los edificios volvieron a funcionar, colapsó durante la primera semana. Ese call center, además de constituir en sí mismo un icono de cómo entiende la gestión el macrismo, lo pusieron con la intención de centralizar el sistema, pero no centralizar en una perspectiva de revitalización del rol del Estado, más bien todo lo contrario: centralizar para achicar, para asegurarse de que nadie que no sea el propio gobierno acceda a “la caja”, ni siquiera una cooperadora escolar.
El macrismo está convencido de que el Estado gasta mal. Lo grave es que ese convencimiento surge de prejuicios ideológicos antes que del conocimiento del área. Si a esto le sumamos la escasez de cuadros y las ínfulas fundacionales de los funcionarios, tenemos un cóctel explosivo que se manifiesta en achique del gasto e inexistencia de medidas supletorias.
Si algo ha caracterizado la gestión del macrismo en esta materia es que, por carecer de un diagnóstico certero y operar sobre la base de prejuicios ideológicos, ha sido eficiente sólo para eliminar partidas. Por supuesto que los sectores más desprotegidos de la sociedad son los que padecen en carne propia este accionar liquidador.
* Por Gerardo Fernández, Periodista
www.tirandoalmedio.blogspot.com
Fuente: www.pagina12.com.ar
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